ROL DE LOS ACTORES FRENTE A LAS
TRANSFORMACIONES DE LA GESTION ACADEMICA
En los últimos tiempos, se han dado una serie de
transformaciones debido a varios factores que han producido un desequilibrio de
la educación universitaria y frente a los cuales se requiere una adaptación,
así como una redefinición de su rol en la sociedad.
Los dos fenómenos más significativos que, desde las
últimas décadas del siglo XX, están influyendo en la educación superior son: la
evaluación de la calidad y el surgimiento y desarrollo de las tecnologías de la
información y la comunicación (Tic). Estos dos fenómenos, a nuestro
entender, exigen hoy de una nueva estructura y un nuevo estilo de gestión
universitaria.
Entre los problemas que se han identificado están:
- la falta de pertinencia
- la
desactualización de los estudios universitarios, lo que se expresa en el
deterioro de su calidad.
La preocupación por
la calidad adquiere singular relevancia, por el papel central que tiene de
generar conocimiento en la sociedad contemporánea, ante los fenómenos de
globalización y de competitividad internacional. La inadecuación de los
sistemas de gestión ha conducido a la crisis de algunas universidades, en
cuanto a sus procesos administrativos y curriculares.
Las grandes transformaciones que se originaron en el
último cuarto del siglo XX fueron conformando una nueva sociedad y una nueva
cultura llamada: la sociedad del conocimiento y la cultura de la realidad
virtual. Los dos fenómenos más significativos que han estado influyendo para
que se produzca una transformación en la educación superior son: La evaluación
de la calidad y y el surgimiento y desarrollo de las tecnologías de la
información y la comunicación Tics. Estos fenómenos, exigen hoy una nueva estructura y un nuevo estilo de gestión universitaria. Y es
desde dentro de ellas, de las universidades que se deben generar estos cambios
e innovaciones que se necesitan.
El mundo educativo, pilar de nuestra sociedad, está
inmerso en un auténtico terremoto de novedades y cambios. Estos cambios se
relacionan con la creación acelerada de conocimientos, globalización de la
educación superior y la competencia exacerbada entre las instituciones. La
universidad enfrenta una profunda mutación de su entorno y nuevos desafíos.
La capacidad de integrar una nueva cultura de
administración institucional para ponerla al servicio de la academia, se
transforma en un desafío estratégico más para asegurar la perennidad de la
universidad. Según Zabalza: Los retos a los que la Universidad actual debe
hacer frente en sus planes de acción son:
1. Adaptarse a las actuales
demandas del mundo del empleo, ofreciendo una formación, que sin renunciar a
los contenidos básicos, capacite a sus estudiantes a un fácil acceso a la
oferta laboral.
2. Situarse en un nuevo
contexto de competitividad social dónde va a primar la calidad y la capacidad
para establecer planes e introducir ajustes.
3. Mejorar la Gestión, en
un contexto de reducción de recursos públicos que exige la incorporación de
nuevas fuentes de financiación y una mayor transparencia en la distribución de
los mismos.
4. Incorporar las nuevas
tecnologías tanto en la gestión como en la docencia y aprovechar su potencial
para generar nuevas formas de relación interinstitucional y nuevos sistemas de
formación (redes virtuales, enseñanza a distancia, etc.).
5. Constituirse como motor
del desarrollo local tanto en lo cultural como en lo social y económico a
través del establecimiento de redes de colaboración con empresas e
instituciones.
6. Reubicarse en un nuevo
escenario globalizado de formación y empleo y adaptar a él sus propias
estrategias formativas: potenciando la interdisciplinaridad, el dominio de
lenguas extranjeras, la movilidad de estudiantes y profesores, la
investigación, los programas y sistemas de acreditación compartidos, etc.
En definitiva lo que se busca es nuevas transferencias
del conocimiento, que sea gestado en la acción, orientado a resolver problemas;
en definitiva un nuevo modo de producir conocimiento. El desarrollo de las Tic
han venido a modifican el paradigma tradicional de la docencia y exigen un
redefinición institucional con el fin de sustentar, un nuevo tipo de
asimilación de conocimiento centrado en el aprendizaje del estudiante, Por lo
que se coloca con ella en primer plano, la necesidad de una eficiente
administración de recursos materiales y humanos lo cual arrastra con ello
a las teorías de organización y de gestión universitaria.
Estas expectativas de modificar la gerencia
universitaria, entregándole un carácter profesional al rol de los actores en
las diferentes instancias institucionales de administración. El mejoramiento substancial de la competitividad de la educación
superior implica conocimiento, tecnología, manejo de información,
destrezas significa elevar la calidad de nuestros sistemas educativos y la
preparación de nuestros recursos humanos al más alto nivel posible, formar la "inteligencia
científica" de nuestro país. Implica también incorporar el progreso
técnico a la actividad productiva
Hoy en día no sólo compiten los aparatos económicos y
las empresas, sino también las condiciones sociales, los sistemas educativos y
las políticas de desarrollo científico y tecnológico. Y es esta realidad
inminente lo que nos hace adentrarnos a cual es ese gran compromiso que se le
demanda, a cada actor frente a las transformaciones de la gestión académica
universitaria.
Veamos a cada uno de ellos…
ROL DEL DIRECTIVO
En los centros de educación universitaria la función
directiva, en los últimos años, manifiesta cambios sustanciales que
responden a las transformaciones sociales, políticas y económicas que han
obligado a las organizaciones avanzar hacia nuevas formas y modelos de gestión
que articulan de manera sistémica saberes y procesos de administración,
dirección y liderazgo.
La función directiva es definida como “un proceso
dinámico de una persona sobre otra u otras personas que orientan su acción
hacia el logro de metas y objetivos compartidos, de acuerdo con la toma de
decisiones que le confiere su poder”
Un directivo. Es quien administra la planificación de
todos los procesos en una organización. Es un buen gestor del tiempo y
las acciones que conducen a la consecución de los objetivos, es capaz de
elaborar y gestionar presupuestos y de hacer seguimiento de las finanzas.
Según Mark Moore (2002), de la Escuela Kennedy de Gobierno de la
Universidad de Harvard, el directivo es “un creador de valor público”, es decir, tiene
la capacidad de ofrecer un servicio de calidad a los ciudadanos para mejorar
sus condiciones de vida e incidir en el desarrollo local, regional o nacional.
En el caso del sector educativo, la creación de valor público se evidencia en
la prestación de un servicio educativo de calidad, que contribuye a la
formación política, democrática y participativa de los ciudadanos para la
construcción del proyecto de Nación y, que responde además, a las necesidades e
intereses de la comunidad educativa y del entorno.
Esta creación de valor público en el ámbito educativo implica para el
gestor educativo su actuación en tres esferas de gestión interrelacionadas:
- La gestión estratégica: Es la capacidad del gestor para realizar análisis situacionales de la institución y su entorno, que le permiten evaluar la gestión de la organización y sus resultados para transformar y reformular el horizonte institucional, los planes, los procesos, o las acciones implementadas.
- La gestión del entorno político: Es la relación del gestor en los contextos internos y externos mediante el uso inteligente de la persuasión y el ejercicio legítimo del poder como una acción que permite la participación, el consenso, la autorización, el apoyo, la colaboración y la obtención de recursos.
- La gestión operativa: Es la capacidad del gestor para hacer que la organización o institución actúe eficaz y eficientemente en el cumplimiento de los objetivos propuestos y asuma la responsabilidad por los resultados alcanzados. Tradicionalmente en esta esfera es donde se ha concentrado la actuación del gestor educativo, pero realmente se requiere una gestión integral que articule lo estratégico, lo político y lo operativo.
Los planteamientos anteriores
valorados a la luz de la actuación de los gestores en el sector educativo,
permiten concluir que éste es el actor fundamental para el desarrollo
institucional y a través de su gestión en las esferas estratégica, operativa y
política se convierte en creador de valor público en la institución. En este
sentido, el gestor educativo:
- Dirige la institución hacia el logro de su horizonte institucional (misión, visión, objetivos, políticas y principios).
- Realiza alianzas estratégicas que contribuyen al desarrollo institucional
- Establece sistemas de comunicación que potencian la institución en sus relaciones e interacciones.
- Organiza los recursos y el talento humano de acuerdo con el Proyecto Educativo Institucional.
- Propicia ambientes adecuados de trabajo que favorecen el clima organizacional para la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
- Promueve el trabajo en equipo.
- Motiva y estimula los resultados individuales y colectivos.
- Verifica el desarrollo de los procesos y realiza retroalimentación para los ajustes o cambios requeridos.
Desde su perspectiva
normativa, el MESCYT en el desarrollo de sus políticas
educativas y de la normatividad vigente, en los últimos años empieza a
dimensionar la función directiva, tanto desde la administración y sus
funciones, como desde la gestión integral que incluye cuatro áreas: directiva, académica-pedagógica,
administrativa-financiera y de convivencia y comunidad.
Esto exige a los gestores educativos desarrollar una visión sistémica de la
organización, lo cual implica concebir la gestión como un proceso holístico e
integral, que comprende el todo y las partes y las diversas interrelaciones
entre la áreas de gestión mencionadas. El avance logrado en este sentido es
concebir la institución como un sistema abierto y complejo, que desborda la
función administrativa tradicional, y por ende el rol del gestor educativo como
un mero administrador de recursos, para transitar en el siglo XXI, hacia un gestor que
direcciona, lidera y administra la institución y sus procesos.
Es decir, un gestor educativo con capacidad para liderar
instituciones y organizaciones educativas en proceso de transformación, y de
apertura al cambio y a la innovación en la gestión, a los avances de la ciencia
y la tecnología y a la formación de un ser humano integral, capaz de interactuar
en un mundo cada vez más complejo.
Un gestor con
capacidades para entablar alianzas y convenios entre la institución, las
autoridades locales y regionales, los dirigentes políticos y empresariales,
donde se favorezcan los esfuerzos compartidos y se pueda armonizar las
voluntades para disminuir las divergencias.
El directivo transformacional infunde valores que dan cuenta del por qué y
para qué de la actividad de la organización; es un líder capaz de conducir a
una organización hacia la calidad total, es un visionario que aporta visión de
futuro, que motiva a sus colaboradores a trabajar en una dirección y a crecer
personalmente, a comprometerse con programas de cambio que conduzcan a procesos
de calidad.
Bernal Agudo retoma los elementos característicos del gestor educativo con
liderazgo transformacional, propuestos por Bernard Bass (1985), ellos son:
- Carisma: capacidad de
entusiasmar, de transmitir confianza y respeto.
- Consideración individual: presta atención personal a cada miembro, trata individualmente a cada subordinado, da formación y aconseja.
- Estimulación intelectual: favorece nuevos enfoques para viejos problemas, hace hincapié en la
inteligencia, racionalidad y solución de problemas.
- Inspiración: aumenta el
optimismo y el entusiasmo.
- Tolerancia psicológica: usa el sentido del humor para indicar equivocaciones, para resolver
conflictos y para manejar momentos duros.
El modelo de gestor transformacional es concebido hoy
como el modelo de liderazgo de futuro, que posibilita dirigir organizaciones
que aprenden, cambian y se adaptan permanentemente, haciendo frente a las
nuevas tecnologías y a las necesidades y expectativas de las comunidades y de
los participantes activos del servicio educativo, mediante el mejoramiento
continuo de sus procesos.
En síntesis, seguirá siendo
necesaria la figura del gestor educativo, pero no como símbolo de poder
institucional, sino como posibilitador de procesos para que los miembros de la
institución alcancen los objetivos en clave de calidad; como negociador a nivel
interno y externo, para mantener la coherencia institucional en función de su
misión, para armonizar la diversidad y como cabeza visible de la organización.
ROL DEL DOCENTE
La sociedad demanda sistemas educativos más flexibles y accesibles. EL énfasis se debe hacer en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas de los profesores, en los sistemas de comunicación y distribución de los materiales de aprendizaje.
Salinas (1997), expresa que «La emergencia de
nuevos entornos tecnológicos conducen a mayores cambios en la organización y en
las formas de implantación del proceso de enseñanza-aprendizaje»
«Los nuevos espacios educativos pueden
referirse, tanto al impacto que la introducción de la Tecnología de la
Información y las Comunicaciones (las Tics), tiene en la enseñanza
convencional, como a la configuración de nuevos escenarios»
En este entorno el rol del docente consiste en
involucrarse en los nuevos escenarios pedagógicos, con el fin de proporcionar
un proceso de motivación y además ofertar al participante en el proceso de
formación académica un espacio similar al que frecuenta en los distintos lugares
de la vida social en la que transite.
Además, es necesario que implemente el uso de
la tecnología como una necesidad para el desempeño de su labor docente,
así tendrá mayor facilidad de conducir
los procesos académicos y así docente esté también en el mismo contexto que el
alumno.
Dyson (1998) afirma
que uno de los talentos fundamentales que hay que explotar tanto en los docenes
como en sus estudiantes es la creatividad, ya sea, artística y/o intelectual. En las
universidades el aspecto más valorado hoy en día es la investigación.
Esta atención que demanda
de la investigación en las universidades llama a sus docentes a importantizarla en la planificación del proceso
enseñanza-aprendizaje, garantizando con esta iniciativa el involucramiento de
los estudiantes con la realidad de su entorno del mundo, pues el desarrollo de
la humanidad debe en gran medida al proceso de investigación, principalmente a
la científica.
La
característica principal de los sistemas de comunicación que se establecen a
través de redes, es sin duda la interacción. En este contexto, podemos hablar
en educación a través de redes de varios tipos de interacción, algo que aporta
un valor incalculable para motivar tanto a docentes como estudiantes.
La misión en este sentido del maestro es
diseñar estrategias de interacción en la planificación del proceso de
enseñanza-aprendizaje que no solo prioricen la tecnología sino también la forma
de interacción de los alumnos-docente, usuario-material, usuario-instructor y
usuario-usuario.
Una realidad que
aparece en el nuevo escenario educativo es el diseño y producción de nuevos
materiales. Ello supone cambios en
este proceso, los procesos de diseño instruccional en la enseñanza convencional
han pasado por alto la indagación y exploración del alumno.
En consecuencia, el rol del docente ha de empeñarse
en promover en los alumnos la cooperación e
interacción a través del proceso enseñanza-aprendizaje en los estudiantes.
Es
importante señalar los resultados de la conferencia de Rectores de
Universidades Españolas (CRUCE, 1997), afirma que « no existe en el organigrama
de las Universidades una ubicación clara de la responsabilidad de los recursos
de las Tics para la docencia, ni un canal establecido para su financiación,
gestión y desarrollo. Los Centros de Cálculo o Servicios de Informática han
podido en algunos casos darles cierto soporte, pero sin la imprescindible
planificación docente y configuración pedagógica"
Estos resultados expresan un mandato expreso tanto a
las universidades, así como a los docentes que tiene como responsabilidad el profesor el deber de participar, en los
ámbitos de diseño y producción de nuevos materiales; sistema de información y
distribución de esos materiales, y sistema de comunicación.
Otro aspecto muy importante que el profesor tiene que considerar es actúa de guía
de alumnos para facilitarles el uso de recursos y herramientas que necesitan
para explorar y elaborar nuevo conocimiento y destrezas, pasa a actuar como
Gestor de la pléyade de recursos de aprendizaje y a acentuar su papel de
orientador y no en menor medida debe
estar al día de los descubrimientos en su campo de estudio, de las innovaciones
en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en las posibilidades de las
Tecnologías de la Información y la Comunicación.
El aula virtual es un nuevo concepto en
educación a distancia y presencial, ésta facilita el manejo de la información y
de los contenidos del tema que se quiere tratar y está mediada por la
Tecnología de la Información y la Comunicación.
Esto representa un gran reto para el docente, ya que no debe dejar pasar
por alto esta nueva herramienta que permite la facilitar el conocimiento de una
manera divertida si se quiere. Involucrarse
en el conocimiento del aula virtual, el uso y aplicación es una realidad
impostergable en las aulas universitarias presenciales o a distancia.
El docente universitario, cada vez se abre más paso su consideración como un mediador de los aprendizajes de los estudiantes según (Tébar, 2003), quien describe varias características que se deben tomar en cuenta en el nuevo concepto educativo:
•
Es un
experto que domina los contenidos, planifica (pero es flexible).
•
Establece
metas: perseverancia, hábitos de estudio, autoestima, meta cognición, entre
otras; siendo su principal objetivo que el mediado construya habilidades para
lograr su plena autonomía.
•
Regula
los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos. facilitando su interacción
con los materiales y el trabajo colaborativo.
•
Fomenta
el logro de aprendizajes significativos, transferibles.
•
Fomenta
la búsqueda de la novedad.
•
Potencia
el sentimiento de capacidad. Enseña qué hacer, cómo, cuándo y por qué.
•
Comparte
las experiencias de aprendizaje con los alumnos.
•
Atiende
las diferencias individuales.
•
Desarrolla
en los alumnos actitudes positivas.
El docente que imparte docencia en las universidades tiene que
considerar cada una de estas características, las cuales a la vez de ser un
reto o desafío, son distintos roles que debe desempeñar, con las cuales
aportará un gran valor al proceso enseñanza-aprendizaje.
Es importante reconocer que los roles que se sugieren en este texto para
que el docente eficientice su desempeño y por ende, mejorar la condición del
proceso de aprendizaje de los alumnos para el nuevo contexto en el nuevo
concepto de educación, no serán suficientes para producir el cambio que permita
facilitar el ajuste necesario entre el viejo y el nuevo contexto educativo a
través de las Tics.
El rol al que ha de comprometerse el docente se relaciona con la formación
en las nuevas tecnologías, reconsiderar la planificación con el objeto de
reorientarlo con la implantación de las Tics.
ROL DEL ALUMNO
a) El estudiante universitario debe Desarrollar habilidades de búsqueda y
gestión de la información frentes a los nuevos tiempos.
b) La alfabetización virtual entendida como competencia también constituye un
rasgo esencial para desarrollar con acierto los procesos de
aprendizaje en la Universidad, pues las propuestas y normas asociadas al
desarrollo intelectual exigen el uso de medios y procedimientos
innovadores y modernos para el aprendizaje autónomo de competencias, para la
vida y para la profesión.
c) Los estudiantes universitarios, que forman parte de esta generación
“dispersa” y a la que le agrada la variedad, por más que
seanmulti-mediada, deben aprender a desarrollar estrategias y técnicas de
estudio y aprendizaje coherentes con las demandas académicas tecnológica
d) El estudiante universitario tienen que aprender haciendo de manera activa.
Recordemos que las competencias constituyen un constructo sistémico vinculado
al ser, que integra otros contenidos además de los vinculados al “saber”. Dicho
de otro modo, para aprender competencias bajo metodologías virtuales y no
virtuales se requiere acción y “saber hacer”, no sólo saber.
e) Aunque implícita y explícitamente hemos hecho referencia a la necesaria
autonomía e iniciativa del estudiante universitario para el desarrollo de
competencias creemos necesario insistir en el desarrollo de su voluntad y
de su esfuerzo y entrega, y de no ser un sujeto pasivo que sólo espera a que
los profesores “cuelguen” los recursos en las plataformas educativas. Los
estudiantes universitarios deben aprender a ser constructores activos,
conscientes e iniciadores autónomos de su aprendizaje.
f) E l estudiante tiene un rol activo como beneficiario y como constructor del
conocimiento. Por este motivo los alumnos deben apreciar el tiempo educativo y
destinar momentos a planificar, a organizarse, a asignar recursos, a realizar
un desempeño ordenado, constante y sistemático, a buscar actividades diferentes
y variadas – lo sean o no de refuerzo – y a auto-evaluarse de manera procesual y
final, en base a las competencias, fijándose en cómo se transfieren los
aprendizajes a otros contextos.
g) Es cierto que los procesos de aprendizaje híbridos, que combinan
metodologías y recursos tecnológicos el alumno debe desenvolverse
adecuadamente cuando corresponda hacerlo en contextos y situaciones reales
(asistir a clase y a reuniones de grupo, por ejemplo) y en situaciones
virtuales (participar en foros o “subir” actividades, por ejemplo), no sólo una
cosa o la otra. Por tanto el estudiante universitario, al margen de sus gustos
y preferencias, deberá ser flexible al desplegar y alternar convenientemente
formas de pensar, de sentir y de actuar presenciales y virtuales.
h) El éxito del estudiante universitario también dependerá del acierto con el
que prevengan los problemas y los conflictos y de la adecuada gestión de los
mismos cuando se presenten, sobre todo si tenemos en cuenta que el alumno debe
auto-teorizarse, tener iniciativa y planificar el proceso de y
aprendizaje, en el ámbito de sus “competencias”.
i) Tal y como se presenta el estudiante debe utilizar una metodología
experiencial, periodística, por descubrimiento y significativa. Un aprendizaje
holístico e integrado, no parcelado.
j) Por último, el estudiante universitario, en un sistema que apuesta por la calidad de la Educación Superior basada en la autonomía y la iniciativa , en el aprendizaje de competencias, hace necesario el desarrollo de metas competencias, para perfeccionar su profesión para aprender a aprender cada vez más con eficiencia y adaptabilidad a los cambios que sea necesario implementar.
j) Por último, el estudiante universitario, en un sistema que apuesta por la calidad de la Educación Superior basada en la autonomía y la iniciativa , en el aprendizaje de competencias, hace necesario el desarrollo de metas competencias, para perfeccionar su profesión para aprender a aprender cada vez más con eficiencia y adaptabilidad a los cambios que sea necesario implementar.
CONCLUYENDO
La sociedad del conocimiento y la cultura de la
realidad virtual, que promovido la humanidad con la finalidad de eficientizar
los procesos de formación y quehaceres
cotidianos ameritan hoy día una plataforma tecnológica funcional que facilite democratización en los individuos
desde la institución. Así como los
servicios ofertados por ésta a los usuarios y la comunidad en sentido general.
Los desafíos que enfrentan las instituciones educativas universitarias
son amplios. En la actualidad se está trillando el camino del conocimiento
global y ello exige que todas las instituciones para enfrentar estos retos
sociales deben mantenerse a la vanguardia, y
para que su permanencia se
prolongue más allá del tiempo, necesitan mantener una dinámica tecnológica que
le permita promover la competitividad y cumplir con las exigencias que demanda
la sociedad científica.
De no ser así, el producto que de allí emane estaría
bajo una constante interrogante y carente de la capacidad necesaria para
enfrenta las ofertas laborales surgidas de las empresas que en su gran mayoría,
la fuerza de trabajo que exigen y contratan se encuentran basadas en el
conocimiento. Para que esto sea así, y como se exigen, las instituciones
universitarias necesariamente tienen que insertar en sus programas y proyectos
educativos la Tecnología de Información Comunicaciones, que de manera
irrevocable es donde tiene su simiente la calidad académica que se promueve y
que exige el conglomerado social.
El gobierno universitario lo encabeza el rector/a, el cual cuenta con un
grupo de colaboradores, y en los hombros de éstos descansa la planificación y
dirección de los trabajos y tareas que la institución debe desarrollar en favor
de usuarios y colaboradores sociales; no obstante, es el rector/a, como líder
del gobierno la persona llamada a hacer propuestas que mantengan un desarrollo
confiable y sostenido de la institución.
Ante la exigencia de que el profesor universitario se involucre en los
nuevos escenarios pedagógicos-tecnológicos
es necesario que se forme en el uso y difusión de la Tecnología de la
Información y las Comunicaciones ( las Tics), lo cual representa dedicar tiempo extra así como
recursos que le permita el acceso a dicha formación y adquisición de
instrumentos tecnológicas. De donde se desprende que la inversión a tales fines
debe ser un aporte personal e institucional. Implantada esta nueva tecnología
en la universidad se puede lograr una interacción absoluta entre todos actores
del proceso educativo.
Existe hoy día la tendencia en muchos centros universitarios de no
realizar inversiones importantes en tecnologías que beneficien el proceso de
formación educativa basado en la falta de confianza de la propia tecnología,
limitándose su aplicación muy restringida a nivel administrativo y a veces muy
tímidamente el uso y aplicación de las Tics en el desarrollo de los procesos educativos.
Sin embargo, está demostrado que aquellas instituciones académicas que si han
hecho la inversión necesaria en tecnologías en el proceso administrativo y
educativo han traspasado sus fronteras en el campo del conocimiento. Para adaptarse a las necesidades de la sociedad actual, las
instituciones de educación superior deben flexibilizarse y desarrollar vías de
integración de las tecnologías de la información y la comunicación en los
procesos de formación.
Las instituciones de educación superior han experimentado un cambio de
cierta importancia en el conjunto del sistema educativo de la sociedad actual:
desplazamiento de los procesos de formación desde los entornos convencionales
hasta otros ámbitos; demanda generalizada de que los estudiantes reciban las
competencias necesarias para el aprendizaje continuo.
Ramona Marisol, Morel Fernández
Precede, Rosa Santos
María, Araujo Quezada
Valentín Lara Victoriano
Andrés Rosado
