martes, 7 de mayo de 2013


ROL DE LOS ACTORES FRENTE A LAS TRANSFORMACIONES DE LA GESTION ACADEMICA


En los últimos tiempos, se han dado una serie de transformaciones debido a varios factores que han producido un desequilibrio de la educación universitaria y frente a los cuales se requiere una adaptación, así como una redefinición de su rol en la sociedad.

Los dos fenómenos más significativos que, desde las últimas décadas del siglo XX, están influyendo en la educación superior son: la evaluación de la calidad y el surgimiento y desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (Tic). Estos dos fenómenos, a nuestro entender,  exigen hoy de una nueva estructura y un nuevo estilo de gestión universitaria.

Entre los problemas que se han identificado están:
  • la falta de pertinencia
  •   la desactualización de los estudios universitarios, lo que se expresa en el deterioro de su calidad.
 La preocupación por la calidad adquiere singular relevancia, por el papel central que tiene de generar conocimiento en la sociedad contemporánea, ante los fenómenos de globalización y de competitividad internacional. La inadecuación de los sistemas de gestión ha conducido a la crisis de algunas universidades, en cuanto a sus procesos administrativos y curriculares.

Las grandes transformaciones que se originaron en el último cuarto del siglo XX fueron conformando una nueva sociedad y una nueva cultura llamada: la sociedad del conocimiento y la cultura de la realidad virtual. Los dos fenómenos más significativos que han estado influyendo para que se produzca una transformación en la educación superior son: La evaluación de la calidad y y el surgimiento y desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación Tics. Estos fenómenos, exigen hoy una nueva estructura y un nuevo estilo de gestión universitaria. Y es  desde dentro de ellas, de las universidades que se deben generar estos cambios e innovaciones que se necesitan.

El mundo educativo, pilar de nuestra sociedad, está inmerso en un auténtico terremoto de novedades y cambios. Estos cambios se relacionan con la creación acelerada de conocimientos, globalización de la educación superior y la competencia exacerbada entre las instituciones. La universidad enfrenta una profunda mutación de su entorno y nuevos desafíos.

La capacidad de integrar una nueva cultura de administración institucional para ponerla al servicio de la academia, se transforma en un desafío estratégico más para asegurar la perennidad de la universidad. Según Zabalza: Los retos a los que la Universidad actual debe hacer frente en sus planes de acción son:

1. Adaptarse a las actuales demandas del mundo del empleo, ofreciendo una formación, que sin renunciar a los contenidos básicos, capacite a sus estudiantes a un fácil acceso a la oferta laboral.

2. Situarse en un nuevo contexto de competitividad social dónde va a primar la calidad y la capacidad para establecer planes e introducir ajustes.

3. Mejorar la Gestión, en un contexto de reducción de recursos públicos que exige la incorporación de nuevas fuentes de financiación y una mayor transparencia en la distribución de los mismos.

4. Incorporar las nuevas tecnologías tanto en la gestión como en la docencia y aprovechar su potencial para generar nuevas formas de relación interinstitucional y nuevos sistemas de formación (redes virtuales, enseñanza a distancia, etc.).

5. Constituirse como motor del desarrollo local tanto en lo cultural como en lo social y económico a través del establecimiento de redes de colaboración con empresas e instituciones.

6. Reubicarse en un nuevo escenario globalizado de formación y empleo y adaptar a él sus propias estrategias formativas: potenciando la interdisciplinaridad, el dominio de lenguas extranjeras, la movilidad de estudiantes y profesores, la investigación, los programas y sistemas de acreditación compartidos, etc.

En definitiva lo que se busca es nuevas transferencias del conocimiento, que sea gestado en la acción, orientado a resolver problemas; en definitiva un nuevo modo de producir conocimiento. El desarrollo de las Tic han venido a modifican el paradigma tradicional de la docencia y exigen un redefinición institucional con el fin de sustentar, un nuevo tipo de asimilación de conocimiento centrado en el aprendizaje del estudiante, Por lo que se coloca con ella en primer plano, la necesidad de una eficiente administración de recursos materiales y humanos lo cual arrastra  con ello a las teorías de organización y de gestión universitaria.

Estas expectativas de modificar la gerencia universitaria, entregándole un carácter profesional al rol de los actores en las diferentes instancias institucionales de administración. El mejoramiento substancial de la competitividad de la educación superior  implica conocimiento, tecnología, manejo de información, destrezas significa elevar la calidad de nuestros sistemas educativos y la preparación de nuestros recursos humanos al más alto nivel posible, formar la "inteligencia científica" de nuestro país. Implica también incorporar el progreso técnico a la actividad productiva

Hoy en día no sólo compiten los aparatos económicos y las empresas, sino también las condiciones sociales, los sistemas educativos y las políticas de desarrollo científico y tecnológico. Y es  esta realidad inminente lo que nos hace adentrarnos a cual es ese gran compromiso que se le demanda, a cada actor frente a las transformaciones de la gestión académica universitaria.

Veamos a cada uno de ellos…


ROL DEL DIRECTIVO

En los centros de educación universitaria la función directiva, en los últimos  años, manifiesta cambios sustanciales que responden a las transformaciones sociales, políticas y económicas que han obligado a las organizaciones avanzar hacia nuevas formas y modelos de gestión que articulan de manera sistémica saberes y procesos de administración, dirección y liderazgo.

La función directiva es definida como “un proceso dinámico de una persona sobre otra u otras personas que orientan su acción hacia el logro de metas y objetivos compartidos, de acuerdo con la toma de decisiones que le confiere su poder”

Un directivo. Es quien administra la planificación de todos los procesos en una organización. Es un buen gestor del tiempo y las acciones que conducen a la consecución de los objetivos, es capaz de elaborar y gestionar presupuestos y de hacer seguimiento de las finanzas.

Según Mark Moore (2002), de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, el directivo es “un creador de valor público”, es decir, tiene la capacidad de ofrecer un servicio de calidad a los ciudadanos para mejorar sus condiciones de vida e incidir en el desarrollo local, regional o nacional. En el caso del sector educativo, la creación de valor público se evidencia en la prestación de un servicio educativo de calidad, que contribuye a la formación política, democrática y participativa de los ciudadanos para la construcción del proyecto de Nación y, que responde además, a las necesidades e intereses de la comunidad educativa y del entorno.

Esta creación de valor público en el ámbito educativo implica para el gestor educativo su actuación en tres esferas de gestión interrelacionadas:
  • La gestión estratégica: Es la capacidad del gestor para realizar análisis situacionales de la institución y su entorno, que le permiten evaluar la gestión de la organización y sus resultados para transformar y reformular el horizonte institucional, los planes, los procesos, o las acciones implementadas.
  • La gestión del entorno político: Es la relación del gestor en los contextos internos y externos mediante el uso inteligente de la persuasión y el ejercicio legítimo del poder como una acción que permite la participación, el consenso, la autorización, el apoyo, la colaboración y la obtención de recursos.
  • La gestión operativa: Es la capacidad del gestor para hacer que la organización o institución actúe eficaz y eficientemente en el cumplimiento de los objetivos propuestos y asuma la responsabilidad por los resultados alcanzados. Tradicionalmente en esta esfera es donde se ha concentrado la actuación del gestor educativo, pero realmente se requiere una gestión integral que articule lo estratégico, lo político y lo operativo.
 Los planteamientos anteriores valorados a la luz de la actuación de los gestores en el sector educativo, permiten concluir que éste es el actor fundamental para el desarrollo institucional y a través de su gestión en las esferas estratégica, operativa y política se convierte en creador de valor público en la institución. En este sentido, el gestor educativo:

  • Dirige la institución hacia el logro de su horizonte institucional (misión, visión, objetivos, políticas y principios).
  •   Realiza alianzas estratégicas que contribuyen al desarrollo institucional
  •  Establece sistemas de comunicación que potencian la institución en sus relaciones e interacciones.
  •   Organiza los recursos y el talento humano de acuerdo con el Proyecto Educativo Institucional.
  • Propicia ambientes adecuados de trabajo que favorecen el clima organizacional para la toma de decisiones y la resolución de conflictos.
  •    Promueve el trabajo en equipo.
  • Motiva y estimula los resultados individuales y colectivos.
  • Verifica el desarrollo de los procesos y realiza retroalimentación para los ajustes o cambios requeridos.
 Desde su perspectiva normativa,  el MESCYT   en el desarrollo de sus políticas educativas y de la normatividad vigente, en los últimos años empieza a dimensionar la función directiva, tanto desde la administración y sus funciones, como desde la gestión integral que incluye cuatro áreas: directiva, académica-pedagógica, administrativa-financiera y de convivencia y comunidad.

Esto exige a los gestores educativos desarrollar una visión sistémica de la organización, lo cual implica concebir la gestión como un proceso holístico e integral, que comprende el todo y las partes y las diversas interrelaciones entre la áreas de gestión mencionadas. El avance logrado en este sentido es concebir la institución como un sistema abierto y complejo, que desborda la función administrativa tradicional, y por ende el rol del gestor educativo como un mero administrador de recursos, para transitar en el siglo XXI, hacia un gestor que direcciona, lidera y administra la institución y sus procesos.

 Es decir, un gestor educativo con capacidad para liderar instituciones y organizaciones educativas en proceso de transformación, y de apertura al cambio y a la innovación en la gestión, a los avances de la ciencia y la tecnología y a la formación de un ser humano integral, capaz de interactuar en un mundo cada vez más complejo.

 Un gestor con capacidades para entablar alianzas y convenios entre la institución, las autoridades locales y regionales, los dirigentes políticos y empresariales, donde se favorezcan los esfuerzos compartidos y se pueda armonizar las voluntades para disminuir las divergencias.
  
El directivo transformacional infunde valores que dan cuenta del por qué y para qué de la actividad de la organización; es un líder capaz de conducir a una organización hacia la calidad total, es un visionario que aporta visión de futuro, que motiva a sus colaboradores a trabajar en una dirección y a crecer personalmente, a comprometerse con programas de cambio que conduzcan a procesos de calidad.

Bernal Agudo retoma los elementos característicos del gestor educativo con liderazgo transformacional, propuestos por Bernard Bass (1985), ellos son:

- Carisma: capacidad de entusiasmar, de transmitir confianza y respeto.

Consideración individual: presta atención personal a cada miembro, trata individualmente a cada subordinado, da formación y aconseja.

- Estimulación intelectual: favorece nuevos enfoques para viejos problemas, hace hincapié en la inteligencia, racionalidad y solución de problemas.

Inspiración: aumenta el optimismo y el entusiasmo.

Tolerancia psicológica: usa el sentido del humor para indicar equivocaciones, para resolver conflictos y para manejar momentos duros.

El modelo de gestor transformacional es concebido hoy como el modelo de liderazgo de futuro, que posibilita dirigir organizaciones que aprenden, cambian y se adaptan permanentemente, haciendo frente a las nuevas tecnologías y a las necesidades y expectativas de las comunidades y de los participantes activos del servicio educativo, mediante el mejoramiento continuo de sus procesos.

    En síntesis, seguirá siendo necesaria la figura del gestor educativo, pero no como símbolo de poder institucional, sino como posibilitador de procesos para que los miembros de la institución alcancen los objetivos en clave de calidad; como negociador a nivel interno y externo, para mantener la coherencia institucional en función de su misión, para armonizar la diversidad y como cabeza visible de la organización.


ROL DEL DOCENTE

La sociedad demanda sistemas educativos más flexibles y accesibles. EL énfasis se debe hacer en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas de los profesores, en los sistemas de comunicación y distribución de los materiales de aprendizaje.

Salinas (1997), expresa que «La emergencia de nuevos entornos tecnológicos conducen a mayores cambios en la organización y en las formas de implantación del proceso de enseñanza-aprendizaje»
«Los nuevos espacios educativos pueden referirse, tanto al impacto que la introducción de la Tecnología de la Información y las Comunicaciones (las Tics), tiene en la enseñanza convencional, como a la configuración de nuevos escenarios»
En este entorno el rol del docente consiste en involucrarse en los nuevos escenarios pedagógicos, con el fin de proporcionar un proceso de motivación y además ofertar al participante en el proceso de formación académica un espacio similar al que frecuenta en los distintos lugares de la vida social en la que transite.
Además, es necesario que implemente el uso de la tecnología como una necesidad para el desempeño de su labor docente, así  tendrá mayor facilidad de conducir los procesos académicos y así docente esté también en el mismo contexto que el alumno.
Dyson (1998) afirma que uno de los talentos fundamentales que hay que explotar tanto en los docenes como en sus estudiantes es la creatividad, ya sea,  artística y/o intelectual. En las universidades el aspecto más valorado hoy en día es la investigación.
Esta atención que demanda de la investigación en las universidades llama a sus  docentes a importantizarla  en la planificación del proceso enseñanza-aprendizaje, garantizando con esta iniciativa el involucramiento de los estudiantes con la realidad de su entorno del mundo, pues el desarrollo de la humanidad debe en gran medida al proceso de investigación, principalmente a la científica.
La característica principal de los sistemas de comunicación que se establecen a través de redes, es sin duda la interacción. En este contexto, podemos hablar en educación a través de redes de varios tipos de interacción, algo que aporta un valor incalculable para motivar tanto a docentes como estudiantes.
La misión en este sentido del maestro es diseñar estrategias de interacción en la planificación del proceso de enseñanza-aprendizaje que no solo prioricen la tecnología sino también la forma de interacción de los alumnos-docente, usuario-material, usuario-instructor y usuario-usuario.
Una realidad que aparece en el nuevo escenario educativo es el diseño y producción de nuevos materiales. Ello supone cambios en este proceso, los procesos de diseño instruccional en la enseñanza convencional han pasado por alto la indagación y exploración del alumno.
En consecuencia, el rol del docente ha de empeñarse en promover en los alumnos la cooperación e interacción a través del proceso enseñanza-aprendizaje en los estudiantes. 

Es importante señalar los resultados de la conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUCE, 1997), afirma que « no existe en el organigrama de las Universidades una ubicación clara de la responsabilidad de los recursos de las Tics para la docencia, ni un canal establecido para su financiación, gestión y desarrollo. Los Centros de Cálculo o Servicios de Informática han podido en algunos casos darles cierto soporte, pero sin la imprescindible planificación docente y configuración pedagógica"

Estos resultados expresan un mandato expreso tanto a las universidades, así como a los docentes que tiene como responsabilidad el profesor el deber de participar, en los ámbitos de diseño y producción de nuevos materiales; sistema de información y distribución de esos materiales, y sistema de comunicación.

Otro aspecto muy importante que el  profesor tiene que considerar es actúa de guía de alumnos para facilitarles el uso de recursos y herramientas que necesitan para explorar y elaborar nuevo conocimiento y destrezas, pasa a actuar como Gestor de la pléyade de recursos de aprendizaje y a acentuar su papel de orientador y no en menor medida debe estar al día de los descubrimientos en su campo de estudio, de las innovaciones en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en las posibilidades de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
El aula virtual es un nuevo concepto en educación a distancia y presencial, ésta facilita el manejo de la información y de los contenidos del tema que se quiere tratar y está mediada por la Tecnología de la Información y la Comunicación. 

Esto representa un gran reto para el docente, ya que no debe dejar pasar por alto esta nueva herramienta que permite la facilitar el conocimiento de una manera divertida si se quiere. Involucrarse en el conocimiento del aula virtual, el uso y aplicación es una realidad impostergable en las aulas universitarias presenciales o  a distancia.

El docente universitario, cada vez se abre más paso su consideración como un mediador de los aprendizajes de los estudiantes según (Tébar, 2003), quien describe varias características que se deben tomar en cuenta en el nuevo concepto educativo:

              Es un experto que domina los contenidos, planifica (pero es flexible).
              Establece metas: perseverancia, hábitos de estudio, autoestima, meta cognición, entre otras; siendo su principal objetivo que el mediado construya habilidades para lograr su plena autonomía.
              Regula los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos. facilitando su interacción con los materiales y el trabajo colaborativo.
              Fomenta el logro de aprendizajes significativos, transferibles.
              Fomenta la búsqueda de la novedad.
              Potencia el sentimiento de capacidad. Enseña qué hacer, cómo, cuándo y por qué.
              Comparte las experiencias de aprendizaje con los alumnos.
              Atiende las diferencias individuales.
              Desarrolla en los alumnos actitudes positivas.

El docente que imparte docencia en las universidades tiene que considerar cada una de estas características, las cuales a la vez de ser un reto o desafío, son distintos roles que debe desempeñar, con las cuales aportará un gran valor al proceso enseñanza-aprendizaje. 

Es importante reconocer que los roles que se sugieren en este texto para que el docente eficientice su desempeño y por ende, mejorar la condición del proceso de aprendizaje de los alumnos para el nuevo contexto en el nuevo concepto de educación, no serán suficientes para producir el cambio que permita facilitar el ajuste necesario entre el viejo y el nuevo contexto educativo a través de las Tics.

El rol al que ha de comprometerse el docente se relaciona con la formación en las nuevas tecnologías, reconsiderar la planificación con el objeto de reorientarlo con la implantación de las Tics. 

ROL DEL ALUMNO

a)     El estudiante universitario debe Desarrollar habilidades de búsqueda y gestión de la información frentes a los nuevos tiempos.

b)     La alfabetización virtual entendida como competencia también constituye un rasgo esencial para desarrollar con acierto  los procesos de  aprendizaje en la Universidad, pues las propuestas y normas asociadas al desarrollo intelectual  exigen el uso de medios y procedimientos innovadores y modernos para el aprendizaje autónomo de competencias, para la vida y para la profesión.

c)     Los estudiantes universitarios, que forman parte de esta generación  “dispersa” y a la que le agrada la variedad, por más que  seanmulti-mediada, deben aprender a desarrollar estrategias y técnicas de estudio y aprendizaje coherentes con las demandas académicas tecnológica

d)     El estudiante universitario tienen que aprender haciendo de manera activa. Recordemos que las competencias constituyen un constructo sistémico vinculado al ser, que integra otros contenidos además de los vinculados al “saber”. Dicho de otro modo, para aprender competencias  bajo metodologías virtuales y no virtuales se requiere acción y “saber hacer”, no sólo saber.

e)     Aunque implícita y explícitamente hemos hecho referencia a la necesaria autonomía e iniciativa del estudiante universitario para el desarrollo de competencias creemos necesario insistir en el  desarrollo de su voluntad y de su esfuerzo y entrega, y de no ser un sujeto pasivo que sólo espera a que los profesores “cuelguen” los recursos en las plataformas educativas. Los estudiantes universitarios deben aprender a ser constructores activos, conscientes e iniciadores autónomos de su aprendizaje.

f)      E l estudiante tiene un rol activo como beneficiario y como constructor del conocimiento. Por este motivo los alumnos deben apreciar el tiempo educativo y destinar momentos a planificar, a organizarse, a asignar recursos, a realizar un desempeño ordenado, constante y sistemático, a buscar actividades diferentes y variadas – lo sean o no de refuerzo – y a auto-evaluarse de manera procesual y final, en base a las competencias, fijándose en cómo se transfieren los aprendizajes a otros contextos.

g)     Es cierto que los procesos de  aprendizaje híbridos, que combinan metodologías  y recursos tecnológicos el alumno debe desenvolverse adecuadamente cuando corresponda hacerlo en contextos y situaciones reales (asistir a clase y a reuniones de grupo, por ejemplo) y en situaciones virtuales (participar en foros o “subir” actividades, por ejemplo), no sólo una cosa o la otra. Por tanto el estudiante universitario, al margen de sus gustos y preferencias, deberá ser flexible al desplegar y alternar convenientemente formas de pensar, de sentir y de actuar presenciales y virtuales.

h)     El éxito del estudiante universitario también dependerá del acierto con el que prevengan los problemas y los conflictos y de la adecuada gestión de los mismos cuando se presenten, sobre todo si tenemos en cuenta que el alumno debe auto-teorizarse, tener iniciativa y planificar el proceso de  y aprendizaje, en el ámbito de sus “competencias”.

i)       Tal y como se presenta  el estudiante debe utilizar una metodología experiencial, periodística, por descubrimiento y significativa. Un aprendizaje holístico e integrado, no parcelado.

j)      Por último, el estudiante universitario, en un sistema que apuesta por la calidad de la Educación Superior basada en la autonomía y la iniciativa , en el aprendizaje de competencias, hace necesario el desarrollo de metas competencias, para perfeccionar su profesión  para aprender a aprender cada vez  más  con eficiencia y adaptabilidad a los cambios que sea necesario implementar.

CONCLUYENDO


La sociedad del conocimiento y la cultura de la realidad virtual, que promovido la humanidad con la finalidad de eficientizar los procesos de formación  y quehaceres cotidianos ameritan hoy día una plataforma tecnológica funcional que  facilite democratización en los individuos desde la institución.  Así como los servicios ofertados por ésta a los usuarios y la comunidad en sentido general.

Los desafíos que enfrentan las instituciones educativas universitarias son amplios. En la actualidad se está trillando el camino del conocimiento global y ello exige que todas las instituciones para enfrentar estos retos sociales deben mantenerse a la vanguardia, y  para  que su permanencia se prolongue más allá del tiempo, necesitan mantener una dinámica tecnológica que le permita promover la competitividad y cumplir con las exigencias que demanda la sociedad científica. 
De no ser así, el producto que de allí emane estaría bajo una constante interrogante y carente de la capacidad necesaria para enfrenta las ofertas laborales surgidas de las empresas que en su gran mayoría, la fuerza de trabajo que exigen y contratan se encuentran basadas en el conocimiento. Para que esto sea así, y como se exigen, las instituciones universitarias necesariamente tienen que insertar en sus programas y proyectos educativos la Tecnología de Información Comunicaciones, que de manera irrevocable es donde tiene su simiente la calidad académica que se promueve y que exige el conglomerado social.
El gobierno universitario lo encabeza el rector/a, el cual cuenta con un grupo de colaboradores, y en los hombros de éstos descansa la planificación y dirección de los trabajos y tareas que la institución debe desarrollar en favor de usuarios y colaboradores sociales; no obstante, es el rector/a, como líder del gobierno la persona llamada a hacer propuestas que mantengan un desarrollo confiable y sostenido de la institución.
Ante la exigencia de que el profesor universitario se involucre en los nuevos escenarios pedagógicos-tecnológicos  es necesario que se forme en el uso y difusión de la Tecnología de la Información y las Comunicaciones ( las Tics), lo cual  representa dedicar tiempo extra así como recursos que le permita el acceso a dicha formación y adquisición de instrumentos tecnológicas. De donde se desprende que la inversión a tales fines debe ser un aporte personal e institucional. Implantada esta nueva tecnología en la universidad se puede lograr una interacción absoluta entre todos actores del proceso educativo.
Existe hoy día la tendencia en muchos centros universitarios de no realizar inversiones importantes en tecnologías que beneficien el proceso de formación educativa basado en la falta de confianza de la propia tecnología, limitándose su aplicación muy restringida a nivel administrativo y a veces muy tímidamente el uso y aplicación de las Tics en el desarrollo de los procesos educativos. Sin embargo, está demostrado que aquellas instituciones académicas que si han hecho la inversión necesaria en tecnologías en el proceso administrativo y educativo han traspasado sus fronteras en el campo del conocimiento. Para adaptarse a las necesidades de la sociedad actual, las instituciones de educación superior deben flexibilizarse y desarrollar vías de integración de las tecnologías de la información y la comunicación en los procesos de formación.
Las instituciones de educación superior han experimentado un cambio de cierta importancia en el conjunto del sistema educativo de la sociedad actual: desplazamiento de los procesos de formación desde los entornos convencionales hasta otros ámbitos; demanda generalizada de que los estudiantes reciban las competencias necesarias para el aprendizaje continuo.



Ramona Marisol, Morel Fernández
Precede, Rosa Santos
María, Araujo Quezada
Valentín Lara Victoriano
Andrés Rosado




lunes, 22 de abril de 2013

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